AMOR AL ARTE
La mano acaricia el recuerdo dorado
de soles de enero y trigales de campo
cuando allá en la infancia nada faltaba,
el tiempo sobraba y lento pasaba.
Las sierpes de tierra, los árboles altos,
las silvestres flores tan multicolores
y las mariposas, nubes andarinas,
alfombraban toda la enorme campiña.
Una niña ignota, dada al pensamiento,
alzaba sus ojos un tanto tristones
al inmenso cielo buscando aquel Dios
que era muy distinto del que duda hoy.
Sentada en el umbral de la vieja casona
tendía al horizonte la mirada larga
para que alcanzara la línea irreal,
esa que hoy descubre es la nada misma;
ilusiones ópticas de este mundo infiel.
La vida es tan chata cuando no se es niño
que es todo un trabajo redimir anhelos,
armarse un crisol que contenga sueños
de esos que obsequiaban en antiguas ferias.
Si hay algo que salva al hombre
del tortuoso periplo, absurdo y terminal
es amor, no el amor humano
imperfecto, ingrato, inconforme, llano,
artero, egoísta, limitado y dual.
Es amor al arte, amor salvador…
En una pintura y en una poesía
cabe todo un mundo
el que fue, el que es,
el que pasa y el que queda impreso
en la inmortalidad.
SILVANA MARÍA
MANDRILLE
Mención Especial
24º Certamen Internacional de Poesía
Ediciones Mis Escritos
Lanús (Bs. As.), diciembre de 2025

No hay comentarios.:
Publicar un comentario